Fuente de referencia: Tito Pérez Quiroz
NOTA DE PRENSA N° 5134
Lima, 20 de diciembre de 2010
MANDATARIO: DAMOS UN PASO TRASCENDENTAL EN LA HISTORIA DEMOCRÁTICA Y LA LIBERTAD EN NUESTRA PATRIA
Jefe de Estado promulgó Ley de Libertad Religiosa. Aseguró que norma establece completa igualdad entre credos y amplia libertad de culto para ciudadanos. Dijo que se erradica cualquier “residuo de intolerancia” que pueda existir en el país. Indicó que el Estado trata con igualdad a todas las confesiones y credos, y reconoce gran aporte de Iglesia Católica a la identidad nacional.
La Ley de Libertad Religiosa constituye un paso trascendental en la historia democrática y la libertad en nuestra patria, aseguró hoy el presidente Alan García, quien indicó que esta norma establece la más completa igualdad entre todos los credos y la más amplia libertad de culto para los ciudadanos.
Al promulgar la Ley en el Salón Dorado de Palacio de Gobierno, dijo que uno de los aspectos más importantes de la norma es que se erradica cualquier “residuo de intolerancia” que pueda existir en el país.
“El Estado trata con igualdad a todas las confesiones y credos, el Estado reconoce naturalmente la gravitación histórica, cultural, el aporte de la Iglesia Católica a la identidad nacional”, expresó.
Indicó que la norma confirma y ratifica que el Perú es una sociedad creyente, donde la Iglesia Católica, por su historia y dimensión, aparece con un enorme peso, pero donde otros cultos, religiones e iglesias tienen también espacios y han ido avanzando en la captación y formación de sus miembros.
“Damos un importante avance para la democracia y para la tolerancia en nuestro país, esta es una ley de enorme importancia histórica para el Perú”, aseveró.
El mandatario explicó que la norma garantiza el derecho fundamental de toda persona a la libertad de religión, reconocido y amparado por la Constitución Política y por los tratados internacionales ratificados por el Estado peruano.
Dijo que se establece que el ejercicio público y privado de este derecho es libre y tiene como único límite, tanto la protección del derecho de los demás al ejercicio de sus libertades públicas y derechos fundamentales, como la protección del orden, la salud y moral públicos.
Indica que toda persona natural es igual ante la Ley, en ese sentido, se prohíbe toda acción u omisión que discrimine a una persona en razón de sus creencias religiosas.
Para ello, aseguró que el Estado garantiza a las personas, de manera individual o asociada, que desarrollen libremente sus creencias y actividades religiosas, en público o en privado.
“Nadie puede ser obligado a manifestar su convicción religiosa. Ninguna autoridad o funcionario público puede obligar a revelarlo. Nadie puede ser obligado a participar en actos de culto, a recibir asistencia religiosa o a prestar contribuciones económicas o en especie a entidades religiosas”, expresó.
Asimismo, indicó que se garantiza el pleno respeto a las expresiones religiosas de los pueblos andinos, amazónicos y afroperuanos, así como su derecho a ejercerlas de manera individual o colectiva.
Establece que las personas naturales o jurídicas que, por acción u omisión, impidan el ejercicio de la libertad religiosa serán sancionadas de acuerdo con las normas penales o administrativas vigentes.
Refirió que otro aspecto de la norma es que se establece que las instituciones educativas, en todos sus niveles y modalidades, deberán respetar el derecho de los alumnos a exonerarse de los cursos de religión, por motivos de conciencia o en razón de sus convicciones religiosas, sin que ello afecte su promedio académico.
“En los casos de los menores de edad, la exoneración procederá siempre y cuando así lo expresen los padres o quien tenga la tutela de aquellos”, precisó.
Al jefe de Estado agradeció las muestras de tolerancia y amplitud de criterio de la Conferencia Episcopal Peruana, que no formuló mayor observación a esta norma.
De igual manera, saludó a los miembros del Concilio Evangélico, a las iglesias evangélicas y a sus representantes en el Congreso, las congresistas Alda Lazo y Mercedes Cabanillas, y al pastor Humberto Lay, que durante mucho tiempo han trabajado para que este proyecto se haga realidad.
“Creo que esta Ley, facilitando que cualquier persona tenga la asistencia de sus pastores donde quiera esté, en igualdad de condiciones, dentro de una prisión, en un cuartel o en un hospital, todos tendrán derecho a solicitar que un pastor de su culto pueda asistirlos si ninguna restricción”, destacó.
Durante el acto de promulgación, el mandatario recordó y rindió homenaje al protestante francés Matheus Saladé, quien en el Siglo XVI vivió en la huaca que hoy lleva su nombre en Lima, Mateo Salado, y fue procesado y quemado por sus ideales.
“Recuerdo a él en este momento que significa pues una víctima de otras circunstancias que hoy día ya no existen porque nuestra Iglesia Católica, por lo que he dicho, no ha puesto ninguna objeción a esta ley que significa un importante avance para la democracia y para la tolerancia en nuestro país”, expresó.

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